Amor propio
Yo primero: aprender a ponerme en mi propia lista
28 de septiembre de 2026 · 5 min de lectura · por Madeline Rivera
«Es que no tengo tiempo para mí.» Lo he escuchado tantas veces en sesión que ya sé lo que viene después: una lista larga de personas a las que esa mujer —casi siempre es una mujer— sostiene todos los días. Hijos, padres, pareja, trabajo, iglesia, amistades. Y al final de la lista, si queda espacio, ella.
Te lo digo con cariño: si tú no estás en tu propia lista, nadie te va a poner ahí.
Ponerte primero no es egoísmo
Nos enseñaron que el amor se mide en sacrificio. Que la buena madre, la buena hija, la buena empleada es la que no descansa. Y así llegamos a los cuarenta, a los cincuenta, agotadas, con el cuerpo pasando factura y con una pregunta que duele: ¿y yo cuándo?
Ponerte primero no significa dejar de dar. Significa dar desde lo que te sobra, no desde lo que te falta. Un vaso vacío no llena a nadie.
Señales de que te estás dejando de última
- Dices que sí cuando por dentro estás gritando que no.
- Te sientes culpable cuando descansas.
- No recuerdas la última vez que hiciste algo solo porque te gustaba.
- Te enfermas cada vez que por fin te detienes.
- Sabes lo que necesitan todos a tu alrededor, pero no sabes qué necesitas tú.
Tres pasos pequeños para empezar hoy
- Pregúntate cada mañana: «¿Qué necesito hoy?». Solo escuchar la respuesta ya es un acto de amor.
- Practica un «no» a la semana. Uno pequeño. Sin dar explicaciones largas.
- Aparta 20 minutos en tu calendario como si fuera una cita importante. Porque lo es.
Una invitación
Yo Primero nació como un encuentro de mujeres que decidieron dejar de pedir permiso para cuidarse. Si algo de lo que leíste te tocó, no lo dejes pasar. Escríbeme y conversamos: a veces el primer paso es simplemente decirlo en voz alta a alguien que te escucha sin juzgar.
¿Lo quieres trabajar con tu equipo?
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